“La Liga tiene un nivel cojonudo como para ponernos a hablar de árbitros” Guardiola, dixit. Es listo el técnico del Barcelona. Pero su mensaje no corresponde con sus acciones. Es más recuerdo que el pasado año, cuando se vio contra las cuerdas en la Champions en la ida de la semifinal ante el Chelsea, lloró lo suyo. Luego pasó lo que saben en Stanford Bridge. Y eso es lo que se busca en Madrid. Con derecho. Llorar y dejar claro que este Barcelona no necesita ayudas para ganar la Liga. ¿O sí?
Guardiola sabe mejor que nadie que este Real Madrid es más rival que el del pasado año y que su equipo es menos equipo que el de las Seis Copas. Se ha equivocado con Ibrahimovic, con Chigrinsky y con Henry. Tres errores que han disminuido el potencial de este Barcelona. Ya ha perdido la Copa y sabe que tanto Champions como Liga le exigirán un 100% y parece que la plantilla ya está bastante exprimida como para lo que se le viene encima.
En Madrid tampoco todo es de color de rosa. Pellegrini y Valdano están a la gresca por la cantera. Es como si los cinco puntos escocieran demasiado como para evitar la tranquilidad necesaria como para hacerle frente al Barça. Un equipo, que sin ser del pasado año, es suficientemente bueno como para ser el gran favorito a todo. Otra cosa es que lo logre. En el Real Madrid confían en que no lo haga. Luchan por ello y siguen en el buen camino aunque tenga que exprimir más medios que los deportivos.
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