Llegan buenas noticias de Barcelona. Guardiola ha hablado y la sensación ha confirmado el rumor instalado en la Ciudad Condal. Entrenador y presidente están en realidades diferentes y eso es lo mejor que le ha pasado al Real Madrid este verano. Que no os engañen, en Barcelona habrá movida este año a poco que el balón sea un poco caprichoso. Guardiola, si llega a final de temporada, será un milagro porque con dos o tres ruedas de prensa más como las de este lunes prenderá una mecha que hará que explote todo. No me extrañaría que el bueno de Pep recogiese sus bártulos y dejara al austero Rosell y compañía con un palmo de narices. Dicen que es muy culé, pero también es muy Cruyff no lo olviden.
Pero mirar el mal ajeno no es una buena forma de prosperar. En Madrid deben, de momento, ir a lo suyo. Y lo suyo es Mouriniho, el papa Cristiano, los abuelos Guti y Raúl, el lisiado Kaká, y los fichajes de medio pelo como Canales, Pedro Leon o De Maria, aunque este último es mejor de lo que espera la gran mayoría de madridistas. Y Mourinho es más parecido a Capello que a Guardiola. Que tampoco se engañen. Que el portugués destilará partidos de 1-0 en los que se aburrirán hasta las ovejas. Pero, a día , de hoy en el arranque parte con ventaja ante el Barcelona. Por ilusión y porque en el puente aéreo parecen empeñados en complicarse y dejar claro lo malísimo que ha sido Laporta, aunque para ello tengan que decir cosas tan graves como que venden a Chigrinsky para pagar a los empleados. Y eso a Guardiola no le ha hecho ninguna gracia y como no sabe disimular da moral a los que pensábamos que Pep y su Barça eran invencibles. No lo son. Se autodestruirán. Al tiempo. Y Mourinho en ese juego es un experto. Ha tardado menos de una semana en recordar que muy bien que España haya ganado el Mundial con el modelo Barça y con jugadores del Barça, pero que a esos mismo el se encargó de quitarles la Champions con el Inter. Metiendo presión.
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