Si no lo veo, no lo creo. Resulta que el campeón de campeones, el indestructible, el invencible, el invictus, el Clint Eastwood del fútbol mundial, el mejor equipo de la esfera, estratosfera y de todas las galaxias habidas y por haber, el equipo que no hace fútbol sino esencia, el equipo que mea colonia... no fue capaz de ganar en Almería y el Real Madrid, esa banda de mercenarios arrejuntados a golpe de talonario, le ha quitado el liderato y el protagonismo. Ahora de lo único que se habla en todo el mundo es del Real Madrid, una máquina de atolondrar al contrario y crear ocasiones de gol. El mundo al revés.
Por eso digo que si no lo veo, no lo creo. Yo pensaba que a estas alturas al invictus sólo le faltaban dos telediarios para ser campeón de Liga y otro par de ellos para pasear la Champions por el perímetro del Bernabéu. Y la cruda realidad lo que nos dice es que el equipo del ya casi ex-presidente le robó la cartera al Stuttgart con la permisividad de monsieur Kuipers, mientras que en la Liga doméstica no es capaz ni siquiera de ganar con la ayuda del árbitro, que se comió dos penaltis a favor del Almería de esos llamados de libro, si bien es cierto que a Ibrahimovic le expulsaron tan injustamente. En realidad, la tarjeta roja no tendría que haberla visto el sueco, sino el que lo cambió por Samuel Etoo. Un visionario el jodío. Si lo de la política no se le da bien, siempre le quedará la fundación Barraquer. Ahí si que tiene futuro.
Esto se le va de las manos al Pep Guardiola, que nos tenía engañados a unos cuantos. ¿No decía que él no hablaba de los árbitros? Las cámaras de TV le pillaron con los pantalones caídos, como al casi ex-presidente en el aeropuerto aquél. Le pillaron al Pep dirigiéndose al cuarto árbitro, pero no para meterse con él, sino para tratar de influir en el árbitro a través del pinganillo con un mensaje subliminal: te has tragado un penalti, chaval. ¡Qué ejemplo, madre Santísima y del Amor Hermoso! En mi pueblo a los que se comportaban así los llamaban tramposos.
A propósito del árbitro. Se apellida Clos Gómez y fue el mismo que estuvo a punto de esquilamr al Sevilla en el partido de vuelta de la Copa. Le anuló dos goles legales al Sevilla. Para que luego se queje el Pep de él. ¡Ah! Por si a alguien le queda duda, el penalti que reclamaba el Pep (a Messi) no era penalti. Que aquí nos conocemos todos, chaval.
Autor / Fuente:
|